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Las artimañas de LGT Bank en Liechtenstein para evadir impuestos de los contribuyentes

Concha Rubio :: 26/11/2008 :: 07:52 h.

Códigos clave para asegurar identidades, cuentas ocultas , otras a nombre de fundaciones en Liechtenstein para esconder la propiedad de los activos; estructuras offshore para ocultar activos fuera de Liechtenstein, o sociedades pantalla para enmascar transferencias son algunas de las prácticas de LGT Bank en Liechtenstein que han tenido como resultado la evasión de impuestos de sus clientes estadounidenses, según desvela el informe de investigación del Senado de los Estados Unidos al que ha tenido acceso Bolsacinco. Un documento que desgrana siete casos de auténtica arquitectura financiera. En España la investigación afecta a personas relacionadas con 80 depósitos.

La investigación del subcomité de investigaciones permanentes del Senado de los Estados Unidos surge a raíz de los datos que un ex empleado del LGT suministrara a las autoridades de diversos países sobre 1.400 personas con cuentas en este banco en el paraíso fiscal de Liechtenstein

Estados Unidos estima que cada año deja de ingresar 100.000 millones de dólares en concepto de recaudación tributaria debido a los paraísos fiscales. En España la operación Jade Limusina, abierta por la Fiscalía Anticorrupción, en colaboración con Hacienda y la Guardia Civil, investiga a las personas relacionadas con unos 80 depósitos realizados en Liechtenstein y que no se habrían declarado al fisco español.

Cómo operaba LGT Bank

LGT Group (incluye al LGT en Liechtenstein, LGT Treuhand, una compañía trust y otras filiales y subsidiarias), es una institución financiera propiedad de la familia real de Liechtenstein. Desde 1998 y hasta finales de 2007, LGT empleó prácticas que podrían haber facilitado, y en algunas instancias habrían tenido como resultado la evasión de impuestos por parte de clientes de EEUU, según revela el informe del Seando de EE.UU.

Según esta investigación, las prácticas de LGT Bank incluyen el mantenimiento de cuentas que no se revelan a las autoridades de EEUU; aconsejar a los clientes abrir cuentas a nombre de fundaciones en Liechtenstein para ocultar la propiedad de los activos de las cuentas; aconsejar a los clientes el uso de estructuras offshore para esconder las propiedades de activos fuera de Liechtenstein; y estableciendo corporaciones (transfer corporation) desde las que ocultar las transferencias desde y hacia las cuentas de LGT.

La investigación señala que tampoco era anormal para LGT asignar a sus clientes de EE.UU. códigos clave con los que LGT podía invocar y confirmar sus respectivas identidades.

LGT también asesoró a los clientes en cómo estructurar sus inversiones para evitar la revelación de su existencia a las autoridades estadounidenses. De las cuentas de particulares investigadas por el subcomité, ninguna de ellas había sido revelada por LGT a las autoridades de recaudación de impuestos estadounidenses. Éstas y otras prácticas de LGT contribuyeron a una cultura del secreto y el engaño que permitió que clientes de LGT usaran los servicios del banco para evadir los impuestos estadounidenses esquivar acreedores e ignorar órdenes judiciales, según figura en el informe.

Los trust del LGT en Liechtenstein gestionaron unos 7.000 millones de dólares en activos, y más de 3.000 entidades offshore para diferentes clientes entre 2001 y 2002; el informe del Senado de Estados Unidos indica que está poco claro qué porcentajes son atribuible a clientes de EE.UU.

El informe de concluye al final de los siete casos concretos en los que desgrana las prácticas de LGT, que las cuentas de LGT retratan a un banco cuyo personal ve demasiado a menudo el papel de LGT no sólo un tutor de las posesiones del clientes o como consejero financiero de confianza, sino también como un socio voluntario de clientes que desean esconder sus posesiones a las autoridades recaudatorias, acreedores, y tribunales, según figura en el informe.

En ese contexto, el documento indica que las leyes de secreto bancario del banco han servido como una capa no sólo para cubrir mala conducta del cliente, sino también para el personal del banco que ha conspirado con los clientes para eludir impuestos, esquivar a acreedores, y desafiar órdenes judiciales.

SIETE CASOS QUE DESGRANAN LAS PRÁCTICAS DE LGT



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