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| | | | | Hilando fino Sacie la ansiedad con compras compulsivas y devuélvalas como terapia, por Concha Rubio | | |
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| | | | | | | Importada de Estados Unidos esta tendencia surge como un revulsivo que fortalece la autoestima al tiempo que alivia el bolsillo del comprador compulsivo venido a menos por la crisis. | | |
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18/11/2008 :: 07:49 h. Si la política de ir de compras para saciar la ansiedad se ha revelado como un peligroso hábito, sobre todo para el bolsillo, la nueva moda de devolver sin estrenar parece la vacuna. Importada de Estados Unidos esta tendencia, ligada a marcas de moda, nace como un revulsivo que fortalece la autoestima al tiempo que alivia el bolsillo del comprador compulsivo venido a menos por la crisis.
Aunque este alivio que siente el consumidor es inversamente proporcional al que experimentan las compañías de moda, que han visto cómo se disparaba el índice de prendas devueltas respecto a un año atrás. Los adictos afirman que si por un lado la compra les alivia la ansiedad, la devolución de las prendas sin estrenarlas les proporciona emoción, les libera de la angustia de los números rojos y les compensa, de forma que vuelven una y otra vez a repetir la operación.
Un comportamiento del consumidor, muy ligado a épocas de crisis, que tiende a volverse en contra de las compañías si se extiende masivamente, pues revienta cualquier hoja de Excel de ventas semanal o mensual. Su práctica masiva ha llevado a algunas firmas a ser mucho mas restrictivas en sus políticas de servicio postventa.
El pasado mes de octubre las devoluciones de productos a tiendas en Estados Unidos registraron sus peores niveles. Y según un estudio de la Federación Nacional de Minoristas esta práctica no irá a menos. Se prevé que este año el volumen de artículos devueltos aumente un 23% respecto de las cifras alcanzadas en 2007.
Unos datos que provocarán que de cara a la campaña de Navidad y al nuevo ejercicio, el 17% de las tiendas de Estados Unidos tengan la intención de poner en marcha prácticas de devoluciones más estrictas, que podrían extenderse al mercado español si los índices de prendas devueltas siguen en aumento.
Unos cambios que supondrán una reducción de los tiempos de devolución y también el cobro de recargos o tarifas en el caso de que el cliente decida devolver la prenda. Aunque por otro lado la crisis económica también obligará a otras tiendas a relajar sus políticas de devoluciones como gancho para atraer a clientes. Ni unos ni otros lo tienen fácil, sobre todo los clientes que encaran la mayor etapa consumista del año con un agujero en el bolsillo.
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