| Concha Rubio :: 17/11/2008 :: 07:52 h. Un total de seis bancos de negocio han presentado a Coca-Cola España seis propuestas de compra de compañías del sector alimentario. La velocidad con la que la banca de negocio ha hecho llegar estos cuadernos de venta a la compañía que preside Marcos de Quinto en España ha sido fulminante. Tan sólo tres días de después de que De Quinto afirmara que “en tiempos de crisis también hay oportunidades para crecer”, las ofertas de compra se acumulan en la mesa del director financiero.
Nunca han tenido tanto éxito y de forma tan inmediata las palabras de un presidente de una multinacional lanzadas en el marco de unas jornadas, como las que ha registrado las de Marcos de Quinto cuando anunció en una charla en el Instituto de Empresa que aún en tiempos de crisis había oportunidades para las compañías.
La rapidez con la que la banca de negocio se ha movido en esta ocasión revela dos detalles, uno que está ávida de cerrar una venta, lo que supone cobrar las comisiones correspondientes por su trabajo. Y otro, que hay mucha compañía que se encuentra con el cartel de se vende colgado del cuello.
Si años atrás la velocidad en la que se cruzaban las transacciones de compra venta se contaban casi de dos en dos, hoy el panorama ha cambiado radicalmente. El estrangulamiento del grifo de la financiación por parte de la banca -que no quiere asumir más riesgo del que ya lleva a cuestas y no sabe como digerirlo-, ha congelado este tipo de operaciones.
Lo cierto es que Coca-Cola ha comprado cuando la oportunidad se ha puesto a tiro. Las últimas compras de Coca-Cola le han permitido aumentar su portfolio de marcas y sobre todo ampliar el mercado. Así por ejemplo la compañía con sede en Atlanta ha aprovechado los últimos dos años para tomar posiciones en el mercado mundial de bebidas. Se hizo con el líder de zumos chinos Huiyuan por un monto de 2.295 millones de dólares.
Todo un despliegue después de haber protagonizado la mayor operación de compra de su historia al hacerse por 4.100 millones con Vitaminwater. No sólo su apuesta en aguas iba en serio, también destacó la operación de compra de Energy Brands, donde la firma de la chispa de la vida se hizo con el grupo de bebidas energéticas por un monto de 3.051 millones. A esa compra le ha seguido la de Honest Tea con la que se hizo con el 40% de negocio de te orgánico. Si ahora va a por más, ofertas no le falta encima de la mesa.
Cambio de manos
Pero con un panorama como el actual, sólo operaciones de compra venta que se juegan a carta segura verán la luz. De ellas pronto se cruzará una en el sector alimentario antes de que cierre el año. Cuétara, del Grupo SOS cambiará de manos en unas tres semanas, el monto rondará los 300 millones, y permitirá al grupo que preside Jesús Salazar pagar parte de la compra de la aceitera Bertolli adquirida a Unilever. Entre quienes quieren jugar bien sus cartas, de sesenta interesados diez han presentado ofertas no vinculantes, figuran Panrico. El grupo propiedad de la firma de capital riesgo Apax Partner -que tras la adquisición de las marcas Artiach y Filipinos a United Biscuits-, quiere dar un gran mordisco y saltar a la primera posición del sector con la compra de Cuétara, habrá que ver si su oferta supera la del resto de interesados.
Dentro de este sector también está pendiente la venta de Domecq Bodegas, propiedad de Pernod Ricard que le permitirá financiar parte de la compra del líder del vodka, Absolute, recién adquirido. Quien se pone en venta en estos momentos es por necesidad, ya que la crisis ha rebajado sustancialmente las valoraciones de las empresas. Y aquel que cuente con la liquidez necesaria para hacerse con el negocio hará una buena compra, porque como dice De Quinto “hasta en momentos de crisis surgen oportunidades”.
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