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Hilando fino
A Starbucks el café le amarga, por Concha Rubio
  
La crisis se ha cebado por partida doble con las empresas de consumo como Starbucks, su reacción para atajar la sangría de ventas sumará más parados.

12/11/2008 :: 07:38 h.

Abandonar un proyecto de crecimiento tan ambicioso como el de Starbucks -40.000 nuevas cafeterías para comer terreno a la competencia que demostró ser más ágil, eficaz y barata, tras años de estar gozando en los laureles las mieles del éxito-, significa que la realidad ha gastado una broma de muy mal gusto a la compañía con sede en Seattle. Sobre todo tras haber protagonizado en su día grandes titulares con el mayor anuncio de expansión nunca visto en la historia comercial de una cadena.

La recesión económica ha pillado por sorpresa a todos, pero en el caso de las empresas de consumo, a las situadas por precio en la banda media, ésta les ha dado de lleno. En el caso de Starbucks no sólo se ha sumado la subida de precios de la cesta de la compra como consecuencia de un petróleo antes disparado en precio, sino también los miles y miles de consumidores y fieles a la marca que con las regulaciones de empleo se han quedado literalmente en casa. Y que han pasado de tomarse un frapuccino en el Starbucks de la esquina a hacérselo en casa con la Melita de toda la vida.

La política de bajos precios de competidores como McDonald´s hicieron mella en los resultados de Starbucks y condicionaron su expansión futura. Starbucks reaccionó mal y muy tarde sin darse cuenta de lo que se avecinaba. Una recesión global que según el máximo responsable de Merrill Lynch, John Thain, tendrá la misma intensidad y es sólo comparable al periodo posterior al crash de 1929.

Que el beneficio te caiga un 96% es para tomar acciones drásticas y no son precisamente las que acaba de anunciar Starbucks, esas suponen tan sólo un tapón en las inversiones. Con unos ingresos en tiendas comparables que retroceden a ritmos del 8%, los ajustes vendrán por ahorros de costes y cierre de las tiendas no rentables, que habrán empezado a significarse en aquellas ciudades donde los despidos han hecho mella. Tiempo al tiempo.

Los analistas ya han perdido la cuenta de los empleos que va a dejar esta crisis por el camino. Por desgracia la cifra de nuevos parados, como la miopía que el sistema financiero ha demostrado, no para de crecer.