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Hilando fino
Navidades en blanco, por Concha Rubio
  
Ni los consumidores llevan la alegría en el cuerpo ni mucho menos la trasladan en gasto a las tiendas de alimentación, juguetes, a los restaurantes, ni tampoco lo dilapidan en ocio. Éstas serán unas Navidades en blanco para muchos.

06/11/2008 :: 08:01 h.

Sólo había que ver las caras a los más de mil empresarios del sector de la alimentación y la distribución que hace unas semanas se dieron cita en Barcelona, para ver en sus semblantes que éstas no serían unas Navidades alegres para nadie. Ni los consumidores llevan la alegría en el cuerpo ni mucho menos la trasladan en gasto a las tiendas de alimentación, de juguetes, a los restaurantes, ni tampoco lo dilapidan en ocio.

Si este jueves el BCE puede dar un respiro a miles de hipotecados con una rebaja de medio punto en los tipos de interés, hasta dejarlos en el 3,25%, a modo de balón de oxígeno para que la economía no entre en coma irreversible, la medida no será suficiente.

Con un año récord de expedientes de regulación de empleo y de suspensiones de pagos, los números no salen. Las estadísticas anticipan que estas Navidades consumiremos cerca de un 22% menos que en las anteriores. A pocas semanas de que empiecen para algunos la temida época de Navidad, las empresas hacen gala de un espartano ajuste de costes.

Mientras los trabajadores se contentan con estos recortes antes que perder el empleo, muchas empresas ya han comunicado a su plantilla que esta Navidad no habrá cena de empresa, ni tampoco cesta. Amén del recorte del capítulo de otros gastos, como suscripciones de prensa, viajes, taxis, avión, hoteles…

Por su parte los híper y súper se lanzan a una campaña frenética de ofertas y precios bajos. Muy temidos por todos ellos los primeros, por la canibalización que a corto plazo les supone esta política en la cuenta de resultados. Lo cierto es que si se cumplen las encuestas la peor parte se la llevará el capítulo de alimentación, que se estima caerá un 32%, seguido de los juguetes, con recortes del 30%. Sólo la esperanza de salir de la condición de menos pobre resulta ser el capítulo menos tocado, aunque en este caso algunas encuestas anticipan que se gastará un 11% menos en lotería.

Los empresarios de la hostelería no se despegan del teléfono, para ver si se confirman las cenas de Navidad empresariales, que a muchos les permite salvar el ejercicio. Y pese a la bajada de precios que se ha realizado para ajustarse a la demanda, la Navidad no pinta nada bien para un sector que en lo que va de año ha hecho un 30% menos de la caja. Un panorama que anticipa que para una gran parte de la población, éstas serán una auténticas Navidades en blanco.