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| | | | | Hilando Fino Greenpeace se la monta a Dove por los orangutanes de Borneo, por Concha Rubio | | |
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| | | | | | | Unilever no ha topado esta vez con un competidor que le quiera arañar cuota de mercado a una de sus cremas, helados o fragancias. Greenpeace le ha declarado literalmente la guerra a una de sus múltiples marcas, Dove | | |
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30/04/2008 :: 08:01 h. Unilever no ha topado esta vez con un competidor que le quiera arañar cuota de mercado a una de sus cremas, helados o fragancias. No, en esta ocasión su rival es alguien más duro y más acostumbrado a dar duras batallas. La organización Greenpeace le ha declarado literalmente la guerra a una de sus múltiples marcas, Dove, sus productos de cuidado personal.
El motivo que aduce Greenpeace es que el aceite de palma que utiliza esta multinacional procede de empresas suministradoras que están destruyendo las selvas de Indonesia. El informe del grupo ecologista, titulado Quemando Borneo, acusa a Unilever de contribuir a la destrucción de los bosques y del hábitat de los orangutanes de las selvas indonesias, a través de la compra de aceite de palma que procede de suministradores involucrados en la destrucción de espacios selváticos para destinarlos a la plantación de palma aceitera.
Su envite no queda ahí, le acusa también de no hacer nada para prevenir la masiva expansión de esta industria en el interior de las selvas de Indonesia. Por su parte, Unilever, que tiene marcas tan variadas como Calvin Klein (vendida a Coty), los helados Frigo, las sopas Knorr, los detergentes Skip o los desodorantes Rexona, niega las acusaciones de Greenpeace sobre la supuesta deforestación de los bosques de Borneo para plantar palma aceitera.
Justifica su actividad en la zona ante la "creciente demanda" de este producto, debido a la entrada en el mercado de India y China, y por el uso del aceite "como materia prima para biocarburantes en el sector energético". En resumen, que la ley de la oferta y la demanda es lo que manda..
Sino que se lo digan a los indios mapuches de la Patagonia, que llevan años reclamando a la familia Benetton unas tierras que éstos adquirieron en 1991 a una compañía argentina en quiebra. Unas tierras en la Patagonia donde cría ovejas que le procuran el 10% de la lana que necesita el imperio Benetton para confeccionar sus míticos suéteres. Unos dominios, con una extensión superior a la provincia de Barcelona, donde la familia con sede en Treviso (Italia) posee una superficie de 9.000 kilómetros cuadrados, en las que históricamente han vivido familias mapuches, sin que mediara título de propiedad por ser herencias que pasaban de generación en generación.
Un conflicto en el que llegó a mediar el Nobel de la Paz 1980, el escultor Adolfo Pérez Esquivel, con una carta abierta a Luciano Benetton, en la que le pedía que entregara unas tierras a una familia Mapuche por considerarla que era de sus antepasados. Como compensación a este enfrentamiento, Benetton donó unos 75 kilómetros cuadrados de tierras a la comunidad mapuche, pero las rechazaron al afirmar que no son aptas para el cultivo ni para el ganado.
Unilever y Benetton son algunos ejemplos de conflictos con el cambio climático y el respeto por la naturaleza, pero en la lista hay más. Ahora que está tan de moda la responsabilidad social corporativa y que no sólo de premios de RSC viven las empresas, de poco vale decir que te han declarado la mejor empresa para trabajar, o la que eres el exponente de la denuncia social, si tu casa está por barrer.
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