| Concha Rubio :: 04/01/2008 :: 07:48 h. Campofrío afronta el nuevo año con el objetivo de cerrar la compra de empresas de la línea de refrigerados que le aporten la diversificación necesaria como para pasar de ser líder cárnico a ser considerado uno de los líderes en alimentación. La firma ha puesto el ojo a firmas con ventas mínimas de 50 millones y cuyo coste podría ascender hasta los 150 millones. El cierre del grifo financiero a las firmas de capital riesgo puede poner las cosas más fáciles.
El objetivo principal de la compañía que preside Pedro Ballvé es cerrar operaciones de compra que le permitan completar el proceso de diversificación que está acometiendo la compañía, y en el que ya lleva años trabajando de forma orgánica con sus productos de pizzas, panificados (roscas y montaditos), ensaladas y con la constante innovación en productos consolidados como con las salchichas de leche, (que ha dinamizado un sector con precios congelados en los últimos años).
La firma se prepara para abordar 2008 con la mirada puesta en la crecer mediante la diversificación. Para ello está mirando compañías que operen en la línea de refrigerados, enfocadas en libre servicio, que cuenten con marca reconocida, con posición de liderazgo y con unas ventas mínimas de cincuenta millones de euros. Campofrío quiere verse no sólo como líder cárnico -controla el 15% del mercado, con un segundo, El Pozo, que le sigue con una participación del 7%-, sino también quiere medirse como líder en alimentación. Ahí tendrá que echar un pulso a Ebro Puleva y SOS Cuétara, mucho más diversificadas.
No será porque no lo ha intentando. Durante este año Campofrío ha estado en la terna de aspirantes en algunas operaciones de compra, pero el elevado precio que sobre la mesa ponían las firmas de capital riesgo hacía imposible que cuajara la entrada a un industrial, reconocen en la compañía de alimentación. Si la operación no cuaja la opción de Campofrío sería volver a repartir un dividendo extraordinario, como hizo en 2006, cuando distribuyó 29 millones de euros en acciones.
La juventud de este sector hace que las empresas en las que Campofrío ha puesto los ojos tengan una facturaciones medias que rondan los 50 millones de euros, lo que refleja el potencial de crecimiento de un sector, el de platos refrigerados, que se encuentra en plena ebullición.
Campofrío llega a 2008 con los deberes realizados, tomada la decisión de centrarse en los países del Sur y de Europa del Este, con la consiguiente venta de la división de carne fresca (Primayor y sus nueve mataderos) la salida de Estados Unidos y Argentina. La firma que preside Pedro Ballvé ha dejado claro que o está entre el primero o segundo puesto en el ránking del país donde está presente o tira la toalla, algo que ya provocó su salida de los mercados polaco y francés.
Digerida ya la fusión de Navidul y Oscar Mayer, que tanto se retrasó en el tiempo, y que le ha permitido escalar los primeros puestos en el ranking de jamón curado e ibérico. Campofrío ha incrementado sus inversiones en márketing un 66% pasando de 12 en 2002 a 20 millones de euros en la actualidad.
La compañía se ha focalizado en tres prioridades, que pasan por crecer en valor añadido en los productos elaborados; en potenciar la marca y el marketing de la compañía -para lo que casi ha duplicado su presupuesto-, y en optimizar el portfolio centrándose sólo en valor añadido. La opción de enfocarse a productos de valor añadido cobra más relevancia en un mercado en el que la marca blanca, es decir de la distribución, copa el 30% de los productos cárnicos que se venden. Por lo que al líder sólo le queda la innovación para poder competir con la marca blanca, que por precio arrasa en los lineales del súper e híper.
Además, según los expertos cada vez se acorta más el tiempo que pasa entre que una empresa lanza un nuevo producto de innovación, hasta que encuentra su réplica entre las marcas de la distribución. Es lo que le ocurrió a Danone con su Actimel, que ya tiene su correspondiente réplica en Carrefour, Eroski o Alcampo, sólo por citar algunas, a un precio que es casi la mitad de lo que cuesta el original.
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