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| | | | | Hilando fino No me suba el sueldo, por favor, por Enrique Utrera | | |
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| | | | | | | ¿Es lícito hacer dudar a toda una generación de jóvenes de la idoneidad de que les suban el sueldo? | | |
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20/11/2007 :: 08:07 h. Vale que estamos en la antesala de unas elecciones generales y que todas las promesas cuelan, por vacuas que sean. Y vale también que hay toda una generación de mileuristas especialmente receptivos a cualquier ayuda económica que les permita aliviar sus penurias económicas, y que eso da votos. Pero otra cosa bien distinta es hacer demagogia con los impuestos, copiar guiones que en manos del rival serían duramente criticados y, de paso, hacer dudar a toda una generación de jóvenes de la idoneidad de que le suban el sueldo.
“¡No pagarán ni un euro!”, ha dicho Mariano Rajoy en la presentación de la “mayor reforma fiscal de la democracia”, respecto a aquellos ciudadanos que ganan menos de 16.000 euros brutos al año. O lo, que es lo mismo 1.142,85 por catorce pagas. ¡Qué alivio! Ahorrarnos 500 euros de media al año para poder destinarlos donde nos de la gana. “No me suba el sueldo, por favor, que me hace usted tributar”, dirá el trabajador por cuenta ajena al empleador que, consternado, se fundirá en un fraternal abrazo –“lo que tú digas”, contestará”- con su subordinado.
Si ganas esos 16.000 euros y en las elecciones el PP se hace con la victoria, lo que dejes de tributar a Hacienda –esos 500 euros- equivaldrá a una subida de 3,1% en tu nómina mensual. Es decir, el IPC poco más o menos. O lo que es lo mismo, lo que cada empresa debería actualizar en términos de salario a sus empleados para que no pierdan poder adquisitivo.
Pero es más cómodo y además no genera conflicto social alguno sacrificar las arcas del Estado vía exención de impuestos que hincar el diente a la realidad de que muchos jóvenes no es que no puedan comprar una vivienda, sino que apenas llegan a fin de mes. Y si hay que lanzar el mensaje de que no pagar impuestos es bueno -¿alguien conoce algún mecanismo más solidario de redistribución de la riqueza?- se lanza y no pasa nada. En esa mentalidad estamos educando a los más jóvenes.
Las ayudas al alquiler del partido en el poder para la vivienda son harina del mismo costal. Una subvención en toda regla condicionada también a un tope salarial que genera un punto de resignación y de sumisión a la tutela de papá Estado que poco tiene que ver con la rebeldía y el inconformismo que se les supone a los veinteañeros. Mal pagados mayoritariamente y amenazados por unas medidas que les pueden condenar al ostracismo económico y laboral durante muchos años, nuestros mileuristas tienen razones para echarse a temblar.
¿Hay vida más allá de los 16.000 euros? A los partidos políticos mayoritarios sólo les falta proponer la creación del carné del mileurista, con un sinfín de ventajas que aquellos ciudadanos sin criterio que pelean y consiguen un sueldo mejor nunca podrán disfrutar. ¡Los impuestos, que los pague Rita!
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