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Panrico sólo invertirá en Barcelona si cambian los horarios laborales y los turnos vacacionales

Concha Rubio :: 07/11/2007 :: 07:57 h.

Panrico, propietaria del mítico Donuts, ha condicionado una inversión de 19 millones de euros en la planta catalana de Santa Perpetua (Barcelona) a un fuerte cambio en las condiciones laborales, entre ellas la desregulación de la jornada y tres turnos de vacaciones. A cambio, la dirección propone evitar el excedente de unas 40 personas. Si la plantilla no accede la inversión se iría a otra planta del grupo.

El anuncio lo ha realizado el propio consejero delegado del grupo, Joan Cornudella, a los representantes sindicales. Sin embargo, la drástica modificación de las condiciones laborales hace que los cambios propuestos tengan que trasladarse al convenio colectivo. La propuesta, que aún debe perfilarse, supone jugarse a una carta una inversión de 19 millones en la fábrica de Santa Perpetua (Barcelona), que supondría instalar una nueva línea para producir el Dokyo, basado en el mítico bollo japonés, y también otras innovaciones distintas en las líneas de producción de Donuts y de pan.

Esta medida de ampliación de una línea de producción sería la clave para evitar el excedente laboral de unas 40 personas que la empresa había planteado como excusa a la pérdida de la cuenta de la cadena de descuento Día para quien fabricaba bajo marca de este distribuidor el pan de molde.

Panrico ya tiene aprobada esta inversión internamente por su consejo, según comunicó el ejecutivo a los trabajadores, pero su destino no está determinado. Llegará si la plantilla accede a asumir un drástico cambio en la jornada laboral como el de una mayor flexibilidad de horarios, que supone su desregularización, y alargar en tres meses el periodo en el que los trabajadores pueden coger sus vacaciones, es decir, quieren establecer tres turnos de vacaciones.

Si la plantilla no accede a estos cambios, que según fuentes sindicales, deberían incluirse en las condiciones del convenio colectivo que aún están negociando, las opciones para esta planta catalana se reducen a unas inversiones de mantenimiento de las líneas actuales. Es decir, la cifra que se destinaría a la factoría en esta segunda opción sería una tercera parte de la anterior, seis millones de euros, para garantizar simplemente el funcionamiento de la planta. Si esta opción se impone la compañía trasladaría la inversión de 19 millones ya aprobada a otra planta del grupo.

Panrico, que ha estado negociando la adquisición de diversas compañías del sector tal y como había anunciado en su plan estratégico, no ha conseguido hasta el momento cerrar ninguno de los acercamientos realizados. En cambio sí ha hecho caja en este tiempo con la venta de los negocios no considerados estratégico o que no aportaban claras ventajas a su negocio central. Se ha deshecho de sus inversiones en China, Grecia, ha vendido los terrenos de su planta de Villaverde (Madrid) y su participación en Dunkin Donuts.

Además, se ha lanzado a la innovación en productos con la nueva línea de Dokyo, donuts congelados para la distribución. Así ha probado los donut’s más pequeños para ampliar el mercado o los sándwiches listos para tomar que comercializa en puntos de venta de ocasión como gasolineras o tiendas de conveniencia.

¿Qué te parecen los planes de Panrico?