| Europa Press :: 08/10/2007 :: 13:43 h. El Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API) de Valladolid ha asegurado hoy que el crecimiento del sector inmobiliario en los últimos años motivó que se "inflaran las tasaciones", lo que ha causado que, en la actualidad, el precio de los pisos de segunda mano sea "entre un 20% y un 30%" superiores a su valor de mercado. El Colegio asegura que una vivienda "en precio" puede tardar en venderse en torno a los tres meses.
El presidente de la institución, Pablo Gestoso, explicó las novedades que supone el cambio en el sistema de colegiación y valoró la situación del mercado inmobiliario. Los dirigentes de los API subrayaron que el sector de la primera y la segunda mano atraviesan una fase de ralentización, que en buena parte se debe a que en los últimos años se produjo un "sobreinflamiento" de precios.
La "burbuja inmobiliaria" de los últimos años, condicionó, según apuntó el vicepresidente del colegio, Benjamín Niño, que determinados "falsos profetas de la tasación" causaran un inflado de los precios. En la actualidad, según estimaron los API, los pisos de segunda mano son entre un 20% y un 30% más que el valor real que tendrían en el mercado.
Por este motivo, los API recomendaron que los particulares que quieran vender su vivienda "se pongan en manos de un profesional" de la intermediación, ya que, defendió Niño, "si se oferta en su valor auténtico de mercado guiado por la pretasación se venderá en un tiempo racional".
Niño indicó que la venta de una vivienda de segunda mano "en precio" puede tardarse en concretar "unos tres meses", pero añadió que si el precio está inflado, el tiempo de venta aumenta hasta "más de un año", e incluso predijo que "puede no venderse".
Por ello, el representante de los API matizó que el mercado de la vivienda de segunda mano vive una "fase de ralentización", mientras que la nueva "se está resintiendo" por la subida de los tipos de interés. "Los promotores de vivienda de primera mano van a tener que reducir su margen de beneficios, pero seguro que no van a perder dinero", afirmó Niño.
Otra de las consecuencias que Benjamín Niño achaca a la "burbuja inmobiliaria" fue la proliferación de las numerosas pequeñas empresas de intermediación inmobiliaria. Como estimó Niño, en la capital castellana existen "unas 450" oficinas de intermediación, mientras que el organismo "sólo" tiene 30 colegiados.
Los responsables del órgano colegial recordaron, en este sentido, que "para vender una lechuga hace falta el permiso de manipulador de alimentos", pero que para intermediar en una transacción inmobiliaria "no existe ese requisito". Por ello, incidió Gestoso, creen necesario que la Ley de Intermediación regule a nivel nacional "quién puede intervenir" en las operaciones.
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