| Concha Rubio :: 21/05/2007 :: 08:11 h.
A punto de decidirse quien se hace con Caprabo, proceso en el que Eroski y Permira están interesadas, el presidente de Eroski, Costan Dacosta, revela en una entrevista con Bolsacinco que la operación de venta está preparada para que se la lleve un especulador y no un operador del sector. Además da las claves de un negocio que trabaja con nuevas reglas de juego, donde el precio que afecta a sus estructuras y no es una moda.
Pregunta: ¿Qué supondría para Eroski hacerse con Caprabo?
Respuesta: La red de tiendas de Caprabo es complementaria en su territorio de actuación con la de Eroski y, además, opera bajo un formato de tienda semejante al nuestro. Desde este punto de vista teórico, la complementariedad es alta. Sin embargo, las magnitudes de precio de venta a las que se está realizando la puja, exceden las razonables expectativas de rentabilización que podemos obtener los industriales del sector. En consecuencia, más parece una operación preparada para la que se la lleve un especulador que no un operador del sector que desea continuar de modo indefinido con la sociedad. Desde Eroski venimos poniendo todo el entusiasmo en la apertura de tiendas propias, y así seguiremos. Las compras de cuota sólo las justificaría una excelente oportunidad y ésta en particular no parece que vaya a tener esa condición.
P: ¿Cuáles son los retos para el futuro?
R: Continuaremos la política de expansión con unos elevados presupuestos de inversión (semejantes a los de años recientes). Una fuerte expansión, que se traducirá, mayoritariamente, en la apertura de supermercados, hipermercados y también en nuestros negocios de diversificación. Por otra parte, los detallistas afrontamos también retos en la modernización de los formatos de tienda, que nos exigirán innovación y cambios no fáciles sobre el modo de gestionar actual. Y tampoco serán poco costosos otros referidos a la aplicación de las tecnologías de información que abaraten nuestros procesos operativos y nos faciliten comodidad con nuestros clientes y una interlocución más directa con ellos. En resumen, retos y atractivo no nos faltarán.
P: ¿Las operaciones de concentración serán cada vez más numerosas?
R: La concentración continuará en los próximos años a un ritmo semejante al reciente. Habrá menos operaciones, si bien de gran volumen, porque cada vez se realizarán entre operadores de mayor dimensión. Quienes gestionamos negocios de consumo masivo tenemos en el volumen una gran palanca para la sostenibilidad. Los distribuidores estamos obligados a crecer porque también lo hacen los principales fabricantes; la concentración de los comerciantes sigue a la de los industriales, como la respuesta elemental de aquellos para no debilitar aún más su posición en las negociaciones con los proveedores.
Esta espiral de crecimiento, que puede parecer frenética, está en la base de la mejora de competitividad de la distribución. Sus empresas son hoy más solventes y eficientes que antaño. Y, desde luego, nunca el consumidor estuvo mejor tratado que en la actualidad; nunca pudo elegir con mayores garantías una oferta más variada y de mejor precio.
P: ¿Cuál es el tamaño mínimo para competir en el sector hoy en día? ¿Cree que hay jugadores que están fuera de juego?
R: Nadie conoce dónde se sitúa la talla competitiva. La talla competitiva se asemeja al horizonte, cuando llegas a ella ya se ha desplazado. En cualquier caso, aquellos que gestionamos volumen y no un nicho de mercado estamos comprometidos en una carrera permanente por incrementar volumen. Porque la dimensión mínima necesaria la construye el ritmo que impriman los demás, más que el propio. Sin embargo, a mi juicio, más decisiva que la talla es la potencia; y ésta no siempre es directamente proporcional a la dimensión. La dimensión influye, pero no resulta el único parámetro decisivo, ni siquiera para las empresas de volumen. La solvencia del proyecto empresarial, la implicación de los trabajadores, la anticipación en la respuesta a las necesidades de los consumidores, la eficiencia de la gestión,… son algunos de los requerimientos que, hábilmente articulados, compensan un déficit de talla.
P:¿Cuántos cuadernos de venta de empresas del sector llegan a sus manos?
No muchos. Sólo algunos de los que se citan en los medios de comunicación. No tenemos interés en todo lo que se mueve.
P: Ahora, ¿es más fácil crecer vía compra o por crecimiento orgánico?
R: Cada vía tiene sus propias dificultades, y aunque preferimos el crecimiento orgánico, nos movemos en un sector maduro en el que no se puede dejar de estudiar ninguna oportunidad, sea del tipo que sea.
P: Dicen los expertos que el cliente ya no busca sólo precios, sino también tesoros. Sinceramente, ¿qué atrae al cliente a sus tiendas?
R: El consumidor español actúa con criterio economicista, pero curiosamente también es marquista, aunque exigiendo buen precio. Hace 15 ó 20 años era signo de distinción comprarse un traje de 1.000 euros; hoy ese mismo segmento presume de comprarse un traje de 700 euros por el que sólo ha pagado 400, lo que considera un tesoro. La gente se compra un reloj no para saber la hora, sino para combinar con su vestido. Tratamos con un consumidor economicista y selectivo al mismo tiempo; el mismo consumidor es ambas cosas, según el momento. Desde Eroski respondemos a esa dualidad con muy buen precio en los productos básicos, unas tiendas con prestaciones y un surtido variado.
P: Esa política de precios bajos que se ha instalado en la distribución, ¿es una política sin retorno?
R: Pensamos que se trata de un cambio estructural y no temporal. Forma parte de las consecuencias de una economía de bienestar y de oferta. Hace algunos años ya comprendimos que los consumidores, como consecuencia de nuevos gastos a los que no desea renunciar, gestionan un presupuesto limitado para la alimentación y los productos del hogar. Nuestras tiendas de hoy poco tienen que ver con las de hace diez años, las hemos enriquecido. Hoy día los clientes no compran productos sino soluciones, artículos o servicios de más valor añadido.
P: Considera que esos descuentos logran rebajar el coste de la cesta de la compra, o ¿lo que se gana por un lado se pierde por otro?
R: La distribución en general está realizando esa transferencia de rentas al consumidor y el ahorro para éste es efectivo. Sin merma de la calidad, el consumidor puede elegir hoy una cesta de alimentación relativamente más económica que hace un tiempo. Provocado, en buena medida, por el fenómeno de descuento tan presente en otros sectores de consumo masivo (desde los vuelos aéreos a los automóviles). La condición de mercado maduro en bienes y servicios masivos exige de las empresas racionalizar sus procesos, optimizar las operaciones y resolver con eficiencia en costes las gestiones repetitivas. Y estos ahorros no van a incrementar los beneficios, sino a mejorar la oferta de precio, ya que sólo así se sostiene una posición competitiva.
P: ¿Se ha reducido el presupuesto que las familias gastan en alimentación?
R: La reducción es sobre todo relativa. El peso en los presupuestos de las familias del gasto de la alimentación en el hogar, efectivamente decrece. En eso, como en otros aspectos no vamos pareciendo a la Europa rica. Seguimos idéntica tendencia que otros países europeos más avanzados; podría servir esta cuota como indicador del nivel de vida de un país y de la modernidad en los hábitos de sus consumidores. En España hoy se consume de otra manera y, especialmente, crece el gasto en comida fuera de casa. Con todo, el volumen del gasto en alimentación crece. Gracias a los inmigrantes y a los nuevos hogares.
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