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Hilando fino
Astroc, un buen aviso a navegantes, por Agustín Marco
  
Hoy hay miles de perdedores, algunos de los cuales pidieron créditos para comprar títulos en bolsa

19/04/2007 :: 08:17 h.

Salvo que la fe en cualquier religión impida ver la realidad objetiva, los milagros no existen. Ni para arriba, ni para abajo. El desplome que ayer vivió Astroc es una buena muestra de que a la bolsa le cuesta creer en la ciencia ficción y que termina poniendo a cada uno en su sitio. Sin querer hacer leña del árbol caído, porque ya avisamos en esta misma sección de los riesgos de subirse al carro de estas aventuras, si sería adecuado recordar que el caso de la inmobiliaria valenciana no es el primero que viven los mercados financieros españoles, con mayor o menor coincidencia de detalles.

Los que llevan algunos años invirtiendo en la bolsa española seguro que recordarán las ascensiones hasta los cielos de compañías como Telepizza, Avánzit, Adolfo Domínguez y, por supuesto, Terra, que con más o menos velocidad se hundieron hasta los infiernos llevándose por delante el dinero de los menos avezados –los que siempre llegan tarde- y la confianza de todos.

Ayer, el PIB del Puerto de Sagunto (Valencia), ciudad donde Enrique Bañuelos empezó a gestar su imperio, se desplomó al mismo tiempo que el castillo de naipes de la cotización de Astroc se hundía más de un 42%. Hasta hace unos días, no había un lugareño que no hubiera invertido en la inmobiliaria y el que no lo hacía se mordía las uñas de rabia al ver como sus vecinos se enriquecían por momentos. Hoy hay miles de perdedores, algunos de los cuales pidieron créditos para comprar títulos en bolsa.

Como en Sagunto, hay muchos otros neófitos ahorradores que han ganado mucho dinero al calor de las imaginativas operaciones de compra y venta de Bañuelos, cuya compañía pasó de valer 300 millones de euros a más de 9.000. De un día para otro, paso de 6 euros a 75 euros al tiempo que Bañuelos compraba inmobiliarias como Landscape y Rayet, para luego vender parte de estas compañías a otros socios, que a la vez tomaban participaciones en Astroc mediante opciones concedidas por su presidente a precios muy inferiores a los que cotizaba en bolsa.

Un laberinto de transacciones más propias de un broker -seguro que hoy hacer subir la acción cueste lo que cueste- que de un empresario que creo un monstruo que ningún analista era capaz de valorar. ¿Cómo se explica que una empresa con tamaño de una de las quince primeras del Ibex 35 no tenga ni un informe de una sociedad de valores que la analice? ¿Qué no haga presentaciones a analistas? ¿Qué no haga road shows cuando presenta resultados?

Un silencio que Bañuelos sólo ha roto en contadas ocasiones, incluida la de ayer, cuando tuvo que salir a dar la cara para tranquilizar a unos inversores que esta noche habrán tenido probablemente problemas para dormir. Es probable que el hundimiento de ayer sea tan excesivo como su revalorización anterior, pero el mercado es soberano y solo entiende de oferta y demanda.

Mientras esperamos su veredicto, sería bueno recordar que por la bolsa española hay algún que otro caso con características similares que puede sufrir una volatilidad a prueba de infarto. Porque que nadie olvide que al final el PER es el PER y que lo de los panes y los peces está bien como fábula.

Nota de Bolsacinco: El autor de este artículo declara no poseer acciones de ninguna de las empresas que se mencionan en esta información. Código Deontológico de Bolsacinco

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