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Hilando fino
Síndrome de Estocolmo II: garbanzos negros en Afinsa, por Concha Rubio
  
La supuesta red comercial de Afinsa, tan modélica, esconde más de un garbanzo negro en la olla. Salen a la luz contratos falsificados por sus agentes, que se denuncian en los juzgados.

12/04/2007 :: 08:34 h.

Una supuesta red comercial modélica como de la que presumen los afinseros, la más corporativista y un tanto ciega ante los más recientes acontecimientos, resulta que tiene en la olla algún que otro garbanzo negro.

Contratos de Afinsa presuntamente falsos realizados por varios agentes son las sorpresas bomba con las que se ha topado la administración concursal, según refleja en su propio informe. Aunque mayor sorpresa habrá sido seguro la que se han llevado los propios clientes que suscribieron estos supuestos contratos de inversión filatélica y por los que depositaron sus ahorros creyendo que en unos años tendrían además una rentabilidad garantizada (respaldada en teoría con sellos), cuando lo que presuntamente ha ocurrido es que alguien supuestamente se los embolsó directamente al pocket.

La averiguación de estos hechos ha desencadenado ya una denuncia ante los Juzgados de Instrucción de Madrid contra el primero de los agentes sobre cuya actuación ha tenido conocimiento la administración concursal. Pero hay algún otro caso idéntico por lo que en breve, según refleja el informe, presentarán próximamente una nueva denuncia en los citados juzgados.

Si hace meses que ya empezaron las fisuras en el seno de Afinsa, como reflejó el escrito de investigación “Evitemos la segunda estafa”, de un grupo de afectados que lo pusieron en conocimiento de la justicia, como publicó Bolsacinco, ahora a raíz de los datos que destapa la administración concursal más de uno debe preguntarse si todos en Afinsa son ángeles como promulgan o si hay una batería de tridentes muy repartida. Es la presunta estafa dentro de la presunta estafa, aunque lo de presunta, después de ver la valoración de la filatelia por la que sólo se podrá devolver el 10% del capital invertido en el mejor de los casos y del 0,9% en el peor, deja descafeinado un adjetivo judicial tan políticamente correcto.

Parece ser que como ejemplificaba el citado colectivo, autodenominado Justicia Filatélica Ya, algunos consiguieron hacer creer que vendiendo muy cara una guitarra de un famoso, el resto de guitarras también valdrían igual. Convencieron al auditorio de que era factible encontrar a miles y miles de personas interesadas en comprar la guitarra de Elvis Presley. Y lo cierto es que, como dicen, potenciales compradores de guitarras de famosos debe haber tan pocos como compradores de sellos caros. Pero como indica el colectivo, era una bola que rodaba sola, una vez que encontraban el primer cliente y luego el segundo para pagar al anterior y así sucesivamente.

Ahora alguno se llevará las manos a la cabeza cuando vea que los expertos que han valorado los sellos de Afinsa afirman que se han encontrado alguna sorpresa como que de un solo sello existen un total de 289.000 ejemplares adjudicados a los clientes. ¿Cuánto puede vale ese sello al más puro estilo stajanovista?

Claro que para convencer al neófito de que esos sellos valen y mucho, estaban los catálogos. Según la documentación incautada, en Afinsa no sólo controlaban el catálogo americano Brookman, sino que también se deduce la existencia de acuerdos con otros como Hellas, Unifficato, un preacuerdo con Mitchel e intentos de control indirecto de precios en Yvert. Otros como el Domfil ya era suyo. Afinsa llevaba a la práctica el eslogan publicitario tan oído en televisión de una conocida marca de alimentación, la táctica de Juan Palomo, a saber “yo me guiso, yo me lo como”.

Descubre lo que cobrarán los clientes

Las cláusulas de la compra secreta del catálogo Brookman


¿Qué te parece lo que van a cobrar los clientes?