| Concha Rubio :: 08/02/2007 :: 08:04 h. El efecto que tuvo en la industria de la hamburguesa el documental Super Size Me puede quedar ensombrecido con las maneras a las que apunta la película de Richard Linklater, Fast Food Nation. En ella, un ejecutivo de la primera cadena de hamburgueserías de Estados Unidos se enfrenta a una contaminación de la carne de sus hamburguesas. La gestión empresarial, la industria y la inmigración ilegal van a poner a prueba de nuevo a este sector en España.
Greg Kinnear, en el papel de Don Henderson, es un ejecutivo Mickey’s, la cadena de hamburguesería líder de Estados Unidos, que tiene un grave problema: carne contaminada que entra en el sistema frigorífico de la primera cadena de hamburguesería, y necesita saber cómo se ha producido una contaminación con materia fecal.
Ya no se trata de un documental casero como el de Super Size Me, sino de una película de Fox, con guión y un reparto de lujo y campanillas. Basada en el libro de Eric Schlosser, coguionista de la película, para el ejecutivo descubrir la respuesta no es fácil, ni tan simple ni tan sencilla como él espera que ocurra.
El protagonista se embarca en un viaje que le lleva al lado oscuro de toda la comida americana. Lo que Don descubre es que su Fast Food Nation, es un país de consumidores que no se han dado cuenta de que son ellos quienes son consumidos por una industria con un aparentemente apetito sin fin.
Las piezas que toca Linklater, como es la seguridad alimentaria, van a poner a prueba a un sector que en España empezaba a salir de una crisis marcada por el efecto de las vacas locas, que obligó a líderes de la restauración como McDonald’s a realizar una importante campaña de información de procedimientos y proveedores en medios de comunicación para superar y recuperar la confianza del consumidor. Más tarde llegó el azote del documental algo más casero de Super Size Me. Cuyo efecto también dejó su huella en las ventas de esta industria.
Superado este escollo parecía que las reticencias del consumidor español estaban encauzadas cuando otro actor, en este caso Burger King se descuelga con su hamburguesa XXL y una campaña de publicidad que sacude las tripas del Ministerio de Sanidad, que le pide que retire esa publicidad que anima al consumo de raciones gigantes a los adolescentes.
Ahora la prueba será superar las denuncias de la película del director Richard Linklater, sobre la falta de control sanitario en el procesamiento de carne y la explotación laboral de inmigrantes indocumentados en las plantas frigoríficas de Estados Unidos. En medio de toda esta polémica surgen los inmigrantes indocumentados que trabajan en la planta procesadora de carne de Cody, una ciudad ficticia de Colorado.
Un reparto de lujo, Greg Kinner, Catalina Sandino, Patricia Arquette o Bobby Cannavale para una película que puede llegar a convencer a un público de no pedir más una hamburguesa, al menos inmediatamente a la salida del cine.
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