| Agustín Marco :: 17/05/2006 :: 08:09 h.
Astroc, la compañía inmobiliaria valenciana que hoy presenta su salida a bolsa, despidió a su consejero delegado, Fernando Cos-Gayón López, hace apenas un mes y medio, en pleno proceso de presentación de la sociedad a los analistas bursátiles. El directivo se incorporó a la empresa en octubre del pasado año y tiene un contrato blindado hasta 2009, según el folleto aprobado por la CNMV.
Astroc, que el pasado viernes recibió el visto bueno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a la colocación en bolsa del 25% del capital, anda metida en una guerra interna que se ha llevado por delante al primer ejecutivo de la compañía, según reza el folleto de salida a bolsa de la compañía valenciana. El grupo presidido por Enrique Bañuelos de Castro destituyó al consejero delegado en el consejo de administración celebrado el 31 de marzo porque consideró que no era la persona adecuada para llevar acabo el nuevo proyecto de la compañía.
Otras fuentes indican que la decisión estuvo influida por las presiones de los antiguos directivos de Astroc, que vieron con malos ojos la llegada de un número dos. Cos-Gayón se incorporó al grupo valenciano procedente de Metrovacesa el 14 de octubre de 2005 para liderar un grupo que pretendía aprovechar el gran momento de las inmobiliarias en bolsa para obtener financiación y dar entrada a nuevos socios. No lo hizo solo ya que reunió a un grupo de personas de su confianza que también abandonaron sus puestos en compañías como CB Richard Ellis, Metrovacesa y SOS Cuétara.
La llegada de estos directivos provocó divergencias con los antiguos directivos de Astroc, con los que no congeniaron. El joven empresario valenciano, que creó Astroc en 1999, se decantó por seguir con su equipo de toda la vida y decidió destituir al recientemente nombrado consejero delegado, detrás del cual salieron sus colaboradores. Algunos no han estado en sus puestos ni dos meses. En el caso del consejero delegado, su experiencia laboral en Astroc se reduce a cinco meses y medio.
Así viene explicado en el folleto informativo de la salida bolsa, en el que se indica que todavía no se le ha pagado nada por la terminación adelantada de su contrato. La propia compañía no descarta que Cos-Gayón inicie “actuaciones legales para reclamar las indemnizaciones recogidas en el contrato firmado entre ambas partes en octubre de 2005”. Si así fuera y el juzgado le diera la razón, Astroc debería de pagar a su ex directivo más de tres años y medio de sueldo, ya que su contrato estaba blindado hasta el 14 de octubre de 2009.
En el puesto de Cos-Gayón fue nombrado Juan Francisco Palomero, un ejecutivo con cerca de diez años de experiencia en el grupo y que según fuentes de Astroc era el más indicado para afrontar esta nueva etapa de la compañía.
Dependencia de Bañuelos
La decisión de destituir a Cos-Gayón la adoptó de forma unipersonal Enrique Bañuelos, entre otras cosas porque es el principal accionista de la sociedad. Tras la OPV tendrá un 75% del capital de la inmobiliaria, participación de control que para la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) es un factor de riesgo. “Tendrá capacidad de decisión en los asuntos que hayan de ser aprobados por la Junta de Accionistas. Los intereses de Enrique Bañuelos de Castro podrían no ser coincidentes con los de otros accionistas”, indica el folleto, que añade que Bañuelos sólo se compromete a no vender toda su participación en un año.
Esta especificación viene a colación de la excesiva relación entre Astroc y algunas de las empresas participadas por Bañuelos y otros directivos. De hecho, Astroc vendió a Astroc Inmuebles, sociedad controlada por el presidente, activos por más de 100 millones de euros. Esta cifra representaría cerca del 20% de la cifra de negocios de la compañía en 2005.
Astroc considera que todas las operaciones vinculadas con sus consejeros (desde asesoramiento financiero a contratos de limpieza y mantenimiento de la empresa) se han hecho en las mejores condiciones de mercado, pero el folleto de la CNMV añade que “no puede garantizarse que no hubiera sido posible obtener mejores condiciones de terceros”.
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