| Cristina Navas :: 28/12/2005 :: 07:54 h. Las compañías petroleras y lo bancos cuentan con un amplio abanico de tarjetas denominadas “carburantes”, que ofrecen a los usuarios descuentos, regalos y numerosas ventajas administrativas. ¿Pero hay algo más detrás de todas esas ventajas? ¿Qué esconde la letra pequeña? ¿Qué opción te conviene?
Existen diferentes tipos de tarjetas siguiendo una línea de implicación y complejidad: Las más sencillas son las tarjetas de acumulación de puntos (Turyocio, Travelclub, Fact Galp...), a continuación se sitúan las de pago aplazado y exclusivo para estaciones de servicio y autopistas de peaje (Oil Card, Solred...) y en un nivel superior se encuentran las tarjetas de crédito propiamente dichas (Visa Repsol, Visa Porque Tu vuelves...).
Cada tipo de tarjeta no sólo cuenta con unas condiciones de fidelización y de una amplia gama de ventajas para los usuarios, sino que también presenta condiciones que el titular y los asociados de la tarjeta tienen que cumplimentar. Por lo que antes de contratar cualquiera de ellas los usuarios deben informarse de todas las características de la tarjeta seleccionada.
La tarjeta de acumulación de puntos no conlleva ningún gasto adicional para los consumidores, ya que los puntos se obtienen mediante el consumo de combustible o la compra de productos en las tiendas de la compañía, por el simple mecanismo de enseñar la tarjeta asociada. Luego, esos puntos se pueden canjear por regalos.
Pero la mayoría de los regalos son inalcanzables para los consumidores si calculamos cuanto necesitamos gastar para conseguir –por ejemplo- un DVD de 13.500 puntos, teniendo en cuenta que la mayoría de las compañías otorgan un punto por litro de combustible y que el valor medio del litro está en un euro. Conseguir el regalo sólo con el combustible supone una inversión en gasolina de 13.500 euros. Por lo que en la mayoría de las ocasiones los titulares de dichas tarjetas se conforman con regalos como un llavero o una bolsa plegable de unos 180 puntos.
En el caso de las tarjetas de pago exclusivo y las tarjetas visa, el consumidor tiene que ser consciente de que se trata de tarjetas de crédito en la mayoría de las ocasiones, y que como tal conllevan una serie de gastos adicionales, que en la mayoría de las ocasiones suelen ser superiores a los derivados de una tarjeta similar.
A modo de gancho, la mayoría de las tarjetas de crédito con descuentos en estaciones de servicio suelen contar con una comisión inicial gratuita el primer año y unas cuotas posteriores de hasta 60 euros anuales, por lo que si tenemos en cuenta esta cifra y el descuento medio de un 2% en el consumo de combustible, el titular de la tarjeta deberá gastar unos 3.000 euros al año en combustible para amortizar dicha cuota. A la hora de elegir una tarjeta, hay que tener en cuenta el resto de descuentos que lleva asociados, que suelen situarse entre el 1% y el 4% en el resto de las compras.
Otro detalle que deben considerar los usuarios de este tipo de tarjetas es el tipo de interés aplicable a los pagos aplazados. Y si usted pretende optar por estas tarjetas como medio de pago y de obtención de dinero, es importante que conozca las comisiones por realizar operaciones con otras entidades bancarias, antes de decidir contratarla.
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