|
|

|
| | | | | Hilando Fino El efecto Zara se vuelve en contra de Inditex | | |
|  | |
| | | | | | | La mayoría de los hombres de confianza de Amancio Ortega han preferido coger su dinero y dejar el grupo | | |
|
29/09/2005 :: 08:07 h. El éxito de Inditex y de sus marcas, fundamentalmente Zara, que ha rellenado los armarios de toda España, en cualquiera de los escalafones sociales, ha dejado unas felices víctimas por el camino. Las consecuencias aparejadas a su boom en bolsa y, por supuesto, a pie de caja, han supuesto un beneficio económico para pequeños inversores, por supuesto a su presidente, pero también a su equipo de directivos con los que empezó. Paradójicamente ese éxito se ha vuelto, en cierto modo, contra la cadena.
Son las otras fortunas que el efecto Zara ha generado por el camino. Y afectan directamente a los ejecutivos que han estado ligados a la firma y al propio Amancio Ortega desde un primer momento. Casi desde que Zara era una desconocida y la mayoría de los españoles en las décadas de los 80 y 90 empezaban a descubrir que podían renovar su vestuario cada temporada por dos duros.
Eran los primeros tiempos de Zara y en aquel momento Amancio Ortega contaba con un equipo de hombres de confianza que en algún caso le unían lazos de sangre y a los que había que motivar y compensar las largas jornadas y los numerosos viajes que los alejaban de sus familias. La fórmula no era nueva ni la había inventado Ortega: acciones de una compañía y stock options. Aunque en aquellos primeros momentos, su valoración era un acto de fe y no incitaban a imaginar el valor que tras la salida a bolsa llegaron a tener.
El efecto Zara no sólo convirtió a Amancio Ortega en la mayor fortuna española, sino que otorgó un considerable patrimonio a sus principales ejecutivos y hombres de confianza. La mayoría abandonaron el cuartel general de Inditex en Arteixo para gestionar su patrimonio personal y sus propios negocios al margen de Inditex. Ese fue el mayor problema con el que se encontró Ortega, aunque dicen que lo veía venir.
A la salida más sonada de Juan Carlos Cebrián, es director general, se ha unido recientemente la de José María Castellano, el cerebro de la compañía. Castellano ha obtenido más de 33 millones de euros de plusvalías por la ventas de sus participaciones en el grupo. Cebrían también se ha apuntado ingresos superiores a los 12 millones de euros. Además, por el camino también se han descolgado otros hombres de confianza como el artífice del escaparatismo de Inditex, hoy con sus propios negocios.
La estructura plana de la que siempre habían tenido a gala en Zara tenía casillas vacías. Así la reorganización del equipo directivo con una nueva estructura, bajo siete direcciones generales, era la oportunidad para hacer ajustes y actualizar el organigrama, incorporando así a la ficha clave para los próximos años en la que Amancio Ortega ha depositado ahora toda su confianza, Pablo Isla.
De momento, los que se han quedado andan despistados, como reconocen en el grupo textil. Habrá que ver qué dicen los analistas con tanto cambio tras la ronda de presentaciones que estos días está haciendo la compañía por Europa y Estados Unidos.
| | |
|  | | |
|
|
|
|
|